Opinión Activa

El aveloriau

Agosto 5, 2009 · 4 comentarios

Cuchi Leguizamón

Según la descripción genial del eterno Cuchi Leguizamón, el aveloriau es aquel personaje que habiendo estado toda la noche en un velorio, dando el pésame, estando apesadumbrado y a la vez riéndose al contar y escuchar chistes para disimular el mal momento, y tomando sus varios tragos de bebidas alcohólicas espirituosas y el que, al amanecer, sale a la calle para regresar a su casa, algo meditabundo, melancólico y chupao y cruza la calle sin percatarse que un automóvil tiene que frenar para evitar atropellarlo y que recibe de parte del conductor un grito descomunal: ¡aveloriau! Eso, dice el inigualable Cuchi, es precisamente el aveloriau.

Pero al final es un personaje simpático del norte argentino, bonachón y que sinceramente sintió la pérdida de un amigo o pariente o conocido, por lo que está, al salir del velorio, fuera de la realidad.

Por supuesto, entonces, es habitual llamar así al “despistado”, al que está fuera de la única verdad, la realidad.

Dan muchas ganas de llamar al Gobierno “aveloriau”, pero a diferencia del verdadero, no es nada simpático, sino por el contrario sigue teniendo a la soberbia como único sentimiento destacado e intrínsico de su triste personalidad. Lo que lo iguala es el despiste que tiene, que en el verdadero pasa con humor, pero en el falso es grave ya que es el que rige los destinos del país y por ende de sus ciudadanos.

Tanto el ex presidente en ejercicio como su obediente consorte, con algo más de actuación moderada tras la derrota que los dejó perplejos, siguen estando fuera de la realidad y creen o hacen creer que creen, que estamos en el mejor de los mundos. La oposición, y más que ésta el pueblo, quiere que los políticos y dirigentes dialoguen positivamente, no para la galería, sino para resolver los innumerables problemas, que una política errónea e improvisada, tejió sobre el país y que, sin duda, costará destejer.

Ojala que el aveloriau falso copie del personaje norteño, por lo menos su simpatía y que dejando de lado el parecido, asuma la realidad.

Si no, corre el riesgo que el furioso conductor no frene.

Foto: “Cuchi” Leguizamón

Categorías: Argentina · Política · Temas varios
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4 respuestas hasta el momento ↓

  • Toti Fenoglio // Agosto 6, 2009 a 2:24 pm | Responder

    Éste gobierno se “avelorió” a sí mismo: ha perdido su rumbo, su identidad, y vive en el presente dando el pésame a los felices primeros días -de su primera gestión- que ya murieron enterrados por el inexorable paso del tiempo.
    Más que aveloriados parecen estar como describe Manuel Castilla en su poema La casa:”…amanecido,con el vino,se arrima alucinado al mandarino,y con su corazón lo va tanteando…”.
    Es que este matrimonio, embriagado de poder, ha perdido la conexión con la realidad y parece abordar cada nuevo día con la resaca a cuestas de su pasado, abrazando, tanteando los árboles para así querer asir la verdad que se les escapa y que los deja al decir del Cuchi “desenchufados de la realidad electrónica”.
    Muy buena la nota.
    Un abrazo.
    Santiago Toti Fenoglio

    • Oscar Torres // Agosto 8, 2009 a 1:36 am | Responder

      Gracias Toti, tanto por el comentario como por tus palabras.

      Tienes pasta de escritor, el comentario lo releva y te felicito por recordar la hermosa poesía “La casa” y por la metáfora tan acertada sobre el artículo. Aunque ojalá el Gobierno tuviera la sabiduría, la gracia y la fina ironía del recordado Manuel J. Castilla. Sobre esta última virtud, una copla que el barbudo le dedicó a un político al que personificó como mandinga:

      De costao yace mandinga

      incómodo debe estar

      tan solo después de muerto

      no se pudo acomodar

      Retribuyendo tu atención transcribo el poema “La casa”:

      Ese que va por esa casa muerta

      y que en la noche por la galería

      recuerda aquella tarde en que llovía

      mientras empuja la pesada puerta,

      ese que ve por la ventana abierta

      llegar en gris como hace mucho el día

      y que no ve por su melancolía

      hace la casa mucho más desierta,

      ese que amanecido, con el vino,

      se arrima alucinado al mandarino

      y con su corazón lo va tanteando,

      ese ya no es, aunque parezca cierto,

      es un Manuel Castilla que se ha muerto

      y en esa casa está resucitando.

      Un abrazo

      Oscar

  • El-aveloriau : Sysmaya // Agosto 11, 2009 a 8:09 am | Responder

    [...] Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya Según la descripción genial del eterno Cuchi Leguizamón, el aveloriau es aquel personaje que habiendo estado toda la noche en un velorio, dando el pésame, estando apesadumbrado y a la vez riéndose al contar y escuchar chist Según la descripción geni .. [...]

  • Gracias a la negra, que me ha dado tanto… « Opinión Activa // Noviembre 7, 2009 a 10:51 pm | Responder

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