Opinión Activa

Los yuyitos de mi tierra

Abril 26, 2008 · 1 comentario

          Atahualpa Yupanqui

 

El tema de la pelea Gobierno – Campo, no pierde actualidad. El 2 de mayo vence el plazo de la tregua fijada por el sector rural, concedida para realizar las reuniones para tratar de recomponer la hecatombe producida por la resolución del Ministerio de Economía que aumentaba las retenciones y fijaba la movilidad de las mismas. Sin embargo, este tema se amplió y hoy está en discusión toda la política agropecuaria.

 

Las reuniones transcurren en un clima generalizado de incertidumbre sobre sus resultados, ya que a veces pareciera que se llega a un acuerdo en determinados puntos, pero a la vez las soluciones en otros, parecen empantanadas. Además, contribuyen a este clima, las declaraciones de funcionarios y dirigentes ruralistas, sobre todo de los primeros, que dejan la sensación de que se sigue echando leña al fuego.

 

Es por eso (su actualidad), que tocaré un aspecto que la señora Presidenta expresó en uno de sus maratónicas habladas, cuando la referida disputa alcanzaba los momentos más álgidos.

 

 

 

CFK expresó textualmente: “La soja es prácticamente un yuyo que crece sin ningún tipo de cuidados especiales”. A partir de este dicho, una serie de críticas realizadas no solamente por los ruralistas, ciudadanos comunes, expertos en la materia, o por el espectro político opositor, etc., sino también por sus propios compañeros (aunque en un silencio profundo), llenaban las páginas de diarios o en comentarios radiales y televisivos. De mal asesorada, al mote de urbana, queriendo menoscabar la capacidad intelectual de la señora en materia agropecuaria, hasta cualquier forma de vocalizar sobre lo falso y falta de oportunidad de los conceptos emitidos, versaban esas opiniones, amén de la técnicas que dejaban el dicho presidencial como un simple exabrupto. En síntesis, interpretaban que el dicho no solamente menospreciaba a la soja sino que hacía quedar al agricultor muy mal parado.

 

Sin embargo, en contra de todos esos dimes y diretes, opino que la Presidenta ha sido incomprendida y prácticamente nadie supo interpretar el verdadero sentido de esas palabras.     

 

En efecto, CFK admiradora del folklore y de sus canciones, así como de sus intérpretes y compositores, recordó para elucubrar esas palabras sobre la soja – yuyo, una espléndida milonga de don Atahualpa Yupanqui, titulada Los Yuyitos de mi Tierra.

 

El gran Atahualpa, que cumplió en enero pasado 100 años y seguirá cumpliéndolos eternamente, ya que hombres como el de su trayectoria, en este caso artística, no mueren nunca en el recuerdo del pueblo, expresaba en la referida milonga (transcribo las tres últimas estrofas):

 

Yo no se lo que tendrán

los yuyitos de mi tierra

que cuando sienten alivio

ellos solos se enteriezan

 

Al tranco lo pisotean

las mulas y los sotretas

y nacen las hojas verdes

por entre las hojas secas

 

Así debe ser el criollo

malo es que tarde se aprienda

igualito y parejito como el yuyo de mi tierra

que nazcan sus hojas verdes por entre las hojas secas.

 

La belleza del poema habla de por si sola. Es decir, la Presidenta no solo elogia a la soja, sino que jerarquiza la misión del hombre del campo, que a pesar de su sufrida labor, tiene entereza para seguir luchando por su trabajo digno.

 

Claro que hay algunas actitudes de CFK con los hombres del campo, que me dejan dudas sobre lo que pienso. Sin embargo, avala también mi postura, el hecho que la soja es del mismo género que la Presidenta, la que por otra parte, es una ardiente defensora del mismo.

 

Ojala sea así.     

Categorías: Argentina · Política

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