
Quién, un poco veterano (bastante), no se acuerda de la máquina riverplatense, que deleitaba por su juego y por la casi perfección de su accionar, según los periodistas de aquella época (década del 40).
En ese tiempo los partidos se “veían por radio” y uno se imaginaba el juego de acuerdo al relato de la transmisión. Tuve la suerte de ver en acción, solamente al “ala izquierda” de River Plate en la cancha de Boca en 1955 (en ese tiempo estudiaba en la UBA). Si bien era hincha de Boca, y lo seguía a todas partes, a veces iba a la cancha de River, por la cercanía al lugar donde residía (Vicente López).
Boca Juniors había sido el campeón del año 1954. Ese inolvidable equipo, formaba con: Musimessi (el arquero cantor), Colman (el comisario) y el “inglés” Edwards (u Otero); Lombardo (gomita), Mouriño (el caballero) y Pescia (el leoncito), Navarro, Baiocco, Borello (Pepino el magno), Rosello y Markarian.
Un equipo casi perfecto, con una defensa de grandes nombres y una delantera armada sin nombres estelares y casi rejuntada. Pero un detalle importante, el director técnico era “el pibe de oro” Ernesto Lazzatti, quien armó un verdadero equipazo.
Aquel día del 55 Boca enfrentaba a River en la Bombonera, y ambos equipos tenían chance para el campeonato. Los xeneizes llegaban con varios cambios, el más importante el del Pepino Borillo seriamente lesionado, por lo que casi no jugaría nunca más. Y River, siempre River, con una delantera que incluía a Labruna y Lousteau. Empezó ganando Boca pero, en el segundo tiempo, River con goles de estos dos veteranos, ganó el clásico y fue campeón de ese año 1955.
Moreno era el cerebro y hasta la aparición de Maradona, una buena parte de los periodistas deportivos lo indicaban como el mejor jugador argentino de todos los tiempos. Lousteau, por el contrario, no era brillante, pero su juego era muy efectivo y regular, colaboraba con la defensa y formaba un ala temible con el Angelito (Labruna).
¡Qué distancia con los hoy integrantes del equipo de CFK o mejor dicho de NK: Guillermo y Martín! El joven tenía un prestigio importante (alabado por la mayoría de los economistas por sus antecedentes), pero como los “pingos se ven en la cancha”, el resultado de su gestión hasta ahora, es sin protagonismo e intrascendente. En el tema del INDEC, parecía que el país intentaría recobrar el prestigio, perdido por la falsedad de los datos inventados por el “nuevo” INDEK. Ante el bochorno nacional e internacional, el Gobierno decide encarar la elaboración de un nuevo índice. Las últimas noticias al respecto, lleva a los especialistas en la materia, a calificar a la nueva metodología inventada al parecer por Moreno, como decepcionante. Ojala esto se revierta y se apruebe un verdadero mecanismo para ofrecer datos verdaderos. Por otra parte, es un secreto a voces, los enfrentamientos y/o peleas entre ambos funcionarios, que culminaron con la noticia de la posible renuncia del joven ministro. La Presidenta y el Jefe de Gabinete intervinieron para bajar los decibeles del desencuentro, logrando un equilibro momentáneo pero sin certezas de su duración.
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