
El 5 de Octubre, falleció Mercedes Sosa. Un sinnúmero de crónicas sobre su vida y su canto se expresaron en todos los medios de difusión de la Argentina y del mundo. Hoy, a poco más de un mes del retiro de la inmortal cantante, cuando esas crónicas casi languidecen, no por olvido, sino por que la vida es así, y aún cuando desaparezcan, su recuerdo y su presencia serán inalterables en el alma de todos los argentinos. Por eso cualquier momento es oportuno para escribir algo y más si lo sentimos sinceramente.
Cuando a uno le gusta la música en general, y el folclore en particular; cuando uno se acuerda emocionado el momento en que mi padre nos dice, a mi hermano mayor y a mí (a los 13 años) que nos pondría un profesor de guitarra para aprender a tocar tan bello instrumento; cuando por el 49 formamos un conjunto folclórico con mi hermano, Carlos Redaelli al piano y Eduardo Madeo (que luego integraría Los Fronterizos) llamado los Coyuyos y todas las actuaciones en Salta; cuando conocimos a Falú, Jaime Dávalos, los Chalchaleros, César Perdiguero, el Cuchi Leguizamón, Castilla, Pajarito Velarde, etc.; cuando uno recuerda que en el año 1954, mi papá me había prometido regalar una guitarra si Boca salía campeón (él era de River) y cumple inmediatamente; cuando uno se acuerda del conjunto Alpa Sumay, que integramos los dos hermanos (cuando estudiábamos en la universidad) y unos amigos de Buenos Aires, allá por el 54; cuando uno se conmueve al escuchar a Don Atahualpa Yupanqui y a otros grandes de nuestra música y de otras.
Cuando uno vive todo eso y mucho más, como no sentirse conmovido por la muerte de Mercedes Sosa. La excepcional cantante e intérprete, no solamente del folclore nacional sino de toda la música argentina y latinoamericana, se convierte, como Gardel en su momento, en la mayor referente el cancionero del país. Por algo nació a los 14 días de morir el zorzal criollo.
El mejor cantante es aquél, que no solamente tiene calidad de voz, sino que principalmente pone todo su sentimiento y emoción al interpretar cada canción. Mercedes cumple esos dos requisitos de una manera sublime.
Pero a la artista incomparable se le suma su actitud de vida como persona. Su compromiso político en defensa de los más desposeídos, su generosidad para los demás artistas conocidos y no tanto, su humildad, su constancia y su ubicación (hasta poca antes de su muerte seguía estudiando canto), toda su trayectoria, etc., que nos hace pensar que los ideales de la juventud se pueden mantener en alto durante toda la vida. Bandera que muy pocos pueden enarbolar.
De todas las crónicas emitidas por los medios periodísticos, rescato dos. Otro grande, Jorge Cafrune, contrariando a los organizadores del festival de Cosquín, la hace debutar en 1965, intuyendo la grandeza por venir. La otra, el periodista Gustavo Silvestre, muy amigo de Mercedes y de Raúl Alfonsín, sabiendo la alta valoración que tenían el uno para el otro, los hace reunir en el año 2007 y donde queda demostrado el mutuo respeto y admiración de dos de los íconos más importantes argentinos, los que pasaron una velada inolvidable.
Hoy escuché solo y tranquilo los dos últimos trabajos con que culmina su excelsa trayectoria: Mercedes Sosa Cantora 1 y 2. Como me pasa cuando escucho música e intérpretes de calidad, pero más, lo íntimo del ser aflora conmocionado en un placer intenso y una sensación de optimismo, confianza y esperanza se hace presente. Es un momento único.
Por eso, y que me perdone la gran Violeta Parra, robo parte de su canción para decirle a Mercedes mi humilde homenaje: Gracias a la negra, que me ha dado tanto…
La ANSES, ahora con Bossio a la cabeza, como antes con Massa y Boudou, sigue incólume codo a codo con la posición activa del ex presidente en ejercicio y de su obediente esposa, con respecto a la clase pasiva.
Antes del comentario, una explicación a los lectores. Hace poco más de dos meses que cambié temporalmente mi lugar de residencia. Faltan diez días para que vuelva al pago. El motivo lo contaré más adelante. Esa es la causa por la irregularidad del tiempo transcurrido entre los artículos.
La lidia de toros es un espectáculo para algunos, denigrante y para otros, grandioso. Entre los dos calificativos, una serie de posiciones intermedias.
Una de las pocas cosas que se añoran del gobierno del “innombrable” (Menem), es la quietud de los valores tarifarios de los servicios públicos, principalmente por la convertibilidad. De los valores en sí, sigue la controversia aún después de casi 8 años del fin del invento de Cavallo, si eran exagerados o no, pero el hecho concreto es que no había la incertidumbre que la política tarifaria K pone en evidencia. Por supuesto, no era ni remotamente lo ideal, pero por lo menos era una política ordenada y la gente sabía a que atenerse en la materia. Para que esa política cavallista fuera seria, faltaba el subsidio directo a los argentinos que no podían verdaderamente pagar, sobre todo los niveles tarifarios de los servicios públicos básicos (agua, cloacas, energía, transporte masivo, etc.).
El próximo torneo de la AFA es el Apertura, pero el Campeonato que juega el equipo del Gobierno, es el Clausura, ya que al término del mismo (diciembre del 2011) el kirchnerismo se irá al descenso irremediablemente. Esto a menos que surja algún milagro o que juegue tan espectacular que quede en primera, lo que parece harto difícil.